Plataforma Nacional

El tremendo error de no encuadrar a Plataforma.

La echaron y ahora entran en pánico.

Noticia de la revista: Transcamion

El fiasco de excluirla de malas maneras retorna. Nadie en la CETM y Conetrans, ni en Astic, ni Fenadismer, nadie en el Comité, se podían imaginar que la maniobra continuada de excluir a Plataforma del Comité Nacional y de por tanto renunciar a encuadrarla pasaría factura.

No admitirla en el sistema de subvenciones a la formación, que el Ministerio reparte cada año con un mínimo de cuatro millones de euros, amén del resto de subvenciones que se reciben de comunidades autónomas y de otros organismos y departamentos ministeriales y de la administración, ha resultado en un contraataque de Plataforma cuando ha llegado su momento y se ha visto reforzada.

Este error, que no se ha visto antes, ya que las asociaciones de pequeños empresarios adscritas al Comité Nacional fueron domesticadas hace muchísimo tiempo en pro de negocietes privados, sea en el ámbito de las cooperativas, como las fundaciones Quijote del ex presidente de Fenadismer, Julio Villaescusa, con la asistencia del todavía su secretario general, Juan José Gil Panizo, a los negocios de las exclusivas portuarias de transporte de Fetransa y otros.

La prueba del nueve es que cada vez que una asociación ha sido integrada en el Comité Nacional ha pasado a ser domesticada y a no sacar los pies del tiesto, algo que le habría pasado a Plataforma con toda seguridad, dada la evidencia.

Pero no. Las asociaciones del Comité Nacional, unas porque tienen mala conciencia de haberse vendido por cuatro duros, y otras porque evidentemente temen que alguien venga a mover la barca del Comité Nacional con argumentos sólidos en pro del pequeño transportista, cuando tanto tiempo les ha llevado domesticarlos, sea por la vía ya descrita, sea por la vía de la teatralización del autónomo que durante más de tres décadas mantuvo CETM en la persona de Ovidio de la Roza, un personaje que ni sacado de Hollywood ni de Netflix para representar el pseudo bruto transportista, cuando el caballero cobraba una importante cantidad de las asociaciones y vivía como un marqués con invitaciones continuadas, había logrado hacer creer al Ministerio y a la ciudadanía y a los mismos autónomos y pequeños empresarios que estaban en una situación ideal de representación.

Tantos esfuerzos, tanto pagar a Ovidio de la Roza para que representase el noble bruto, cuando al tío le gustaban todos los placeres de la vida, la buena mesa, mantel y lo que sigue, no podía arriesgarse metiendo en su seno a Plataforma.

Les faltó valor para haber diseñado la operativa. Incluso Javier Arnedo, el nuevo presidente de Conetrans, habló en alguna instancia de integrar a Manuel Hernández y, en cualquier caso, se manifestó proclive a ser conciliador con él. El mismo que hoy le insulta por doquier al verse amenazado en su posición en Conetrans.

Hay que recordar que en Conetrans, Carmelo González pretendió elevar a la presidencia, en vez de a Javier Arnedo, un empresario con cuatrocientos camiones, a un, en comparación de él y guardando todos los respetos, un pobre autónomo de Soria. La estrategia de que los grandes fuesen representados por un heredero de Ovidio de la Roza no cuajó. Pero Arnedo se ha visto en la necesidad de representarlos cargando contra Plataforma. Tiene miedo y será por algo.